Poemas de Neruda

Es muy probable que hayas escuchado con anterioridad los Poemas de Neruda. Sin embargo, es casi seguro que los detalles más importantes de su vida, así como la recopilación de sus mejores cinco poemas son desconocidos por muchos.

Si te interesa saber sobe uno de los más grandes poetas de Latinoamérica, acompáñanos en el presente post y conoce cómo se llegó  a inmortalizar el nombre de Pablo Neruda. También puedes encontrar más poemas de amor en nuestra página principal. Además, también agregaremos una selecta lista con las mejores creaciones poéticas de este lirico.

Yo no lo quiero, amada

¿Qué se sabe sobre la vida del poeta Pablo Neruda?

Su verdadero nombre es Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Este gran poeta vino a la tierra un 12  de julio de 1904 en un pueblo de la región central de Chile llamado Parral

Se sabe que su madre era Rosa Neftalí  Basoalto, la cual falleció por efectos de una terrible tuberculosis un mes después de su nacimiento. Así mismo, por el lado de sus raíces paternas, se conoce que su padre fue el Señor José Del Carmen Reyes, quien se desempeñó por muchos años como ferroviario.

Habiendo ya transcurrido algunos años desde su nacimiento,  se trasladó junto a su padre hasta Temuco.

Pido silencio

Fue esta misma ciudad la que lo dio a conocer al mundo. Esto debido a que para el año de 1917, el 18 julio específicamente, se publicó un artículo en el diario de –La Mañana- de  Temuco el cual fue titulado como entusiasmo y perseverancia, siendo firmada por el escritor con el nombre de Neftalí Reyes. Y eso no quedó ahí, sino que en 1918 publica en la revista “Corre-Vuela” de Santiago un poema bajo el número 566, el cual fue titulado mis ojos. Hay que destacar que este poema también fue firmado con el nombre de Neftalí Reyes.

¿Cuándo empieza a publicar bajo el nombre de Pablo Neruda?

Ya hacia el año de 1921 se  dio la publicación de la Canción de la fiesta,  lo que vendría a ser su primer poema con ese seudónimo de  Pablo Neruda. Lo que se sabe es que este escogió este nombre como manera de homenaje al poeta de la República Checha (Jan Neruda). Entonces, a partir de allí lo que tenemos es que este decide conservar este nombre. Sin embargo, no es sino hasta el año de 1946 cuando decide legalizarlo.

¿Cuáles fueron los pasos importantes en la carrera de Pablo Neruda?

Ciertamente, es sabido con toda certeza que los problemas educativos condujeron a este personaje a explotar la carrera consular. Un oficio nada desagradable, puesto que esto mismo lo llevó a vivir en Birmania, Java, Singapur y Ceilán, entre otros lugares.

Cabe destacar que una de sus más fructíferas visitas fue la que realizó a España, lugar donde tuvo la oportunidad de relacionarse con artistas de la talla de Federico García Lorca, Gerardo Giego y Vicente Alexandre.

Poema de neruda 1

Ya para finalizar concluimos agregando que este importante poeta murió en Santiago de Chile hacia en el año de 1973.

Algunos poemas de Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Tengo hambre de tu boca

Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo
y por las calles voy sin nutrirme, callado,
no me sostiene el pan, el alba me desquicia,
busco el sonido líquido de tus pies en el día.

Testamento de Otoño

Eres roja y eres picante,
eres blanca y eres salada
como escabeche de cebolla.
Eres un piano que ríe
con todas las notas del alma
y sobre mí cae la música
de tus pestañas y tu pelo.
Me baño en tu sombra de oro
y me deleitan tus orejas
como si las hubiera visto
en las mareas de coral:
por tus uñas luché en las olas
contra pescados pavorosos.

Poema de neruda 2

“Mujer, yo hubiera sido tu hijo,
por beberte la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado
y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo
y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa
-limpio de todo mal-“. (“Amor” de “Crepusculario”, 1919).

“No estés lejos de mí un sólo día,
Porque cómo, porque, no sé decírtelo,
Es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones,
Cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces en esa hora
Se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo
Que anda buscando casa venga a matar
Aún mi corazón perdido.
(Soneto XLV, “Cien sonetos de amor”, 1959).

Tus manos Cuando tus manos salen,
Amor, hacia las mías, qué me traen volando?
Por qué se detuvieron en mi boca, de pronto,
Por qué las reconozco como si entonces, antes,
Las hubiera tocado, como si antes de ser hubieran recorrido mi frente,
Mi cintura? Su suavidad venía volando sobre el tiempo,
Sobre el mar, sobre el humo, sobre la primavera,
Y cuando tú pusiste tus manos en mi pecho,
Reconocí esas alas de paloma dorada, reconocí esa greda
Y ese color de trigo. Los años de mi vida yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras, crucé los arrecifes, me llevaron los trenes,
Las aguas me trajeron, y en la piel de las uvas me pareció tocarte.
La madera de pronto me trajo tu contacto.

El inconstante

El inconstante Los ojos se me fueron tras una morena que pasó.
Era de nácar negro, era de uvas moradas,
y me azotó la sangre con su cola de fuego.
Detrás de todas me voy.
Pasó una clara rubia como una planta de oro balanceando sus dones.
Y mi boca se fue como con una ola descargando en su pecho relámpagos de sangre.
Detrás de todas me voy. Pero a ti, sin moverme,
Sin verte, tú distante, van mi sangre y mis besos, morena y clara mía,
Alta y pequeña mía, ancha y delgada mía, mi fea, mi hermosura,
Hecha de todo el oro y de toda la plata,
Hecha de todo el trigo y de toda la tierra,
Hecha de toda el agua de las olas marinas,
Hecha para mis brazos, hecha para mis besos,
Hecha para mi alma.

La Ausencia 

Ausencia Apenas te he dejado, vas en mí,
Cristalina o temblorosa, o inquieta,
Herida por mí mismo o colmada de amor,
Como cuando tus ojos se cierran sobre el don de la vida que sin cesar te entrego.
Amor mío, nos hemos encontrado sedientos
Y nos hemos bebido toda el agua y la sangre,
Nos encontramos con hambre
Y nos mordimos como el fuego muerde,
Dejándonos heridas. Pero espérame,
guárdame tu dulzura. Yo te daré también una rosa.

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